|
 |
HACIENDO FELICES
Cuanto más avanzo
por la vida, más me convenzo de que la felicidad está compuesta, más
que por grandes golpes de alegría, por pequeños gestos o detalles de
amor.
Javier, un niño
de siete años, estaba preocupado. Su madre, una mujer alegre y
optimista, estaba en la cama pasando los últimos días de un embarazo
que había tenido varias complicaciones médicas. La preocupación de
Javier era ver a su madre triste y desanimada. Y él quería hacer
algo. Pero, ¿qué podría hacer?
Javier recordó
que su padre, en algunas ocasiones semejantes, llevaba a mamá una
flor a la habitación y que esto le alegraba. Sin pensárselo un
momento, Javier fue a su habitación y abrió la hucha de sus ahorros.
Sacó de ella una moneda y, con la moneda en la mano, bajó a la
calle. Entró en la floristería de la esquina y pidió una rosa. El
dueño que conocía al niño y a su familia, le acercó una rosa roja,
bonita pero corriente. Javier no se dio por satisfecho y, señalando
un ramo de rosas escogidas, dijo:
—Quiero una de
aquellas. Es para mamá, que está enferma.
—Aquellas rosas
son muy caras. ¿Traes suficiente dinero?
—Por supuesto.
Si no lo trajera, no habría venido a comprarla.
El dueño de la tienda sacó con
cuidado una de las rosas del ramo, la envolvió en papel de plata y
se la entregó al niño. Javier, con satisfacción entregó la moneda
—¡un euro!--, y se marchó llevando en sus manos la rosa de seis
euros. En la tienda había un cliente que, conmovido por el
gesto del chaval, se ofreció a pagar la rosa diciendo:
—Deje que la
pague yo. Me gustaría conocer a la madre de esta criatura que es
capaz de inspirarle unos sentimientos tan nobles.
—De ningún modo
—comentó el florista—. En mi vida he vendido una rosa tan a gusto.
Cuando el padre
del niño volvió del trabajo y vio la rosa en el cuarto de su mujer
fue inmediatamente a la tienda a pagarla, pero el florista se negó a
cobrar nada: se daba por bien pagado con el euro.
Quizás sea un
pequeño detalle, pero detrás de esa delicadeza de cariño se entreve
las muestras de amor.
PRACTICADLO
Pasad un feliz de descansado verano.
Hasta Octubre
|