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PARA LA
SEMANA
Escuchar la Palabra del Reino
Estamos pendientes de tus labios.
Las enseñanzas de tu boca, Jesús, riegan nuestros
corazones como la lluvia más esperada.
Queremos trabajar nuestro interior para que sea terreno
preparado para recibir la semilla de la palabra, un campo que
fructifique para Dios.
Queremos, preparándolo de manera adecuada, quitarle la
dureza y las piedras, el espino, y las malas hierbas, los caminos
descarriados... a merced de cualquier peligro.
Siembra, siembra, Sembrador, que nos llegue generosa y
abundante la Palabra del Reino.
Que la capten nuestros oídos y nuestras entrañas la hagan
fructificar, pese a las dificultades y preocupaciones, acogiéndola y
comprendiendo su gran riqueza.
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